Los ripenses asistimos con rabia como el ayuntamiento ha dedicado 50.000 euros para tareas de limpieza de fachadas del presupuesto del 2008 y dos vándalos, por sus ‘santos cojones’, se han decidido recuperar los garabatos a los pocos días de haberse eliminado las pintadas. Volvemos a tener en nuestras calles, una lamentable vista que da apariencia de suciedad y desamparo en el municipio. Menuda la gracia, 50.000 euros de los impuestos de los ciudadanos tirados por el retrete ¿Qué de artístico y de moderno supone el pintarrajear y ensuciar las paredes de las viviendas, los campos de baloncesto, los contenederos de basura, las señales de tráfico – dejándolas inservibles -, los quioscos de prensa y de helados, etc. con la firma de estos impresentables? ¿Estos viles actos están en el entorno de eso que llaman la ‘Cultura Urbana’?
Numerosos vecinos se han puesto en contacto con Ciudadanos de Rivas para hacernos llegar sus protestas por este asunto, en el cual reclaman del gobierno local una postura más firme para erradicar estas actividades. Entre otras, empezando por dejar de pagarles con dinero público el pintar la Casa de la Juventud en el Parque de Asturias, de promocionar concursos y de subvencionar talleres. Nos han reseñado que se les ha ‘insinuado’ en bastantes ocasiones, que les contrataran para que pintaran las fachadas, puertas o cierres de los establecimientos, pues así, evitarían que lo hicieran al libre albedrío. Al más puro estilo mafioso de Chicago. Por las buenas o por las malas, pero el barrio debe estar marcado por estos ‘bandoleros’ del siglo XXI.
Pero no sólo se han conformado con destrozar el mobiliario urbano, las viviendas y las instalaciones deportivas. Con total desfachatez – y consentimiento de los responsables municipales del área de Juventud e Infancia – han dejado su sello personal en las paredes de edificios públicos, como son el caso de las casas de la juventud. Como si estuvieran demarcando su territorio, al estilo de las pandillas juveniles en zonas suburbanas y barrios de las principales ciudades latinoamericanas, y así tener sometido al barrio. ¿Hasta cuando el alcalde va a continuar tolerando esta ofensa al municipio?
Álvaro Martín Fuerte













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